Rosa Parks, pionera contra la segregación racial

Hay pequeños gestos que dan pie a grandes cambios en la Historia. El caso de Rosa Parks es buen ejemplo de ello. Hja de una maestra y de un carpintero, Rosa era costurera y participaba activamente en la Asociación Nacional para el Avance del Pueblo de Color. El 1 de diciembre de 1955, Parks cogió un autobús para regresar a casa en su ciudad, Montgomery (Alabama). En aquella época, la parte delantera de este transporte público estaba reservada para los blancos; la trasera, para los ciudadanos afroamericanos. Ella se sentó en uno de los asientos centrales. Tenía derecho a ocuparlo pero debía cederlo si un blanco se lo reclamaba. Así lo establecía la norma: en los espacios públicos -colegios, cafeterías, hospitales, etc- la segregación racial era un hecho. Incluso en los lavabos, se colgaban rótulos con el humillante sintagma “negros no”.

 

 

Cuando el autobús se llenó de pasajeros, el conductor exigió a Rosa y a otros tres afroamericanos que dejaran libres sus asientos para que un joven blanco pudiera sentarse. El chaval ni siquiera lo había requerido. Los otros se levantaron pero Rosa se negó a hacerlo. Acabó pasando la noche en el calabozo, acusada de haber perturbado el orden público y tuvo que pagar una multa.

 

El altercado llegó a oídos de un joven Martin Luther King, desconocido aún para la mayoría, quien montó una serie de manifestaciones contra este tipo de discriminaciones. Las protestas duraron 382 días. En ellas participaron cerca de 30.000 afromericanos. El caso de Rosa Parks acabó en la Corte Suprema de los Estados Unidos. Los magistrados concluyeron que la segregación racial era una realidad que no tenía cabida dentro de la Constitución del país, ya que la carta magna establece que todos los ciudadanos son iguales. Doce meses después, el Gobierno de Eisenhower suprimió la norma, que llevaba en vigor desde 1865: la ley ya no amparaba la discriminación de los afroamericanos en lugares públicos.

 

Rosa Parks está considerada una de las activistas más influyentes del siglo XX, toda una pionera del movimiento por los derechos civiles. En 1998, el Congreso de los Estados Unidos le otorgó la Medalla de Honor, la mayor condecoración que se puede conceder a un civil en aquel país. Fallecida en 2005, Parks se ha convertido en la primera mujer -y en la segunda persona afroamericana- cuyo féretro ha sido velado en el Capitolio de Washington, un lugar reservado a Presidentes y otras grandes personalidades. Rosa Parks, toda una inspiración.